lunes, 6 de junio de 2016

Cronología, Banda de Paz IETI JFH



                                  Para los que no me conocen, me presento, mi nombre es Julio César Cárdenas Veloth, para los que me conocen un saludo, en víspera de la celebración de los 70 años de la Institución Educativa Técnico Industrial Juan Federico Hollman y con conocimiento del reencuentro de ex alumnos pertenecientes a la banda de Paz del IETI J.F.H, me permití escribir unas líneas que principalmente ofrecen un homenaje a todos aquellos que han hecho posible que las melodías de esta prestigiosa Banda se hallan escuchado y se sigan escuchando por las calles del Carmen de Bolívar.

 

                         Fuente: Archivo personal Julio César Cárdenas Veloth, Foto tomada por Adolfredo Bello


Transcurría el año 1986, fecha en la que celebrarían los 40 años del ITI JFH, para ese entonces el profesor Luis Carlos Cárdenas Chaves, profesor de dibujo técnico y estética de la época se da a la tarea de realizar una celebración por todo lo alto, dentro de las propuesta estaba realizar un gran desfile por las calles del Carmen de bolívar con todos los estudiantes de la institución luciendo un uniforme de gala basado en la moda de los años  40, tal cual como se usaban los pantalones en esa época, de los cuales resaltaba como características principal los bolsillos rectos, pero para la celebración no existía ninguna banda de guerra en la institución como eran conocidas hasta esas fechas las bandas marciales, las únicas bandas que existía en la población para los años 80 era las del colegio moderno Víctor Angulo García y Colegio  los Andes, el profesor Luis Carlos, sin apoyo oficial de las instituciones gubernamentales, se da a la tarea mediante actividades como, rifas, las populares casetas y otros eventos,  recolectar fondos para la compra de los instrumentos y conformar por segunda vez en la institución una banda de guerra, como novedad entre los instrumentos adquiridos sobresalía un armazón con dos cabezas de águila y teclas parecidas a un piano, este instrumento nunca se había visto antes en una banda marcial en el Carmen de Bolívar y del cual se supo entonces que su nombre era Lira, un instrumento melódico que funcionaba parecido a un xilófono, entonces solo quedaba la tarea de buscar quien tocara tan extraño instrumento, para ese entonces se recurrió a mirar quienes de los estudiantes que estaban en clases de organeta de la única escuela de música que existía para ese entonces, localizada en el calle 24 con la carrera 46, sería capaz de interpretar este instrumento, es aquí cuando es seleccionado para tan honorable función Carlos Alberto Jácome, Hijo del Profesor de metalistería de la institución Alberto Jácome, quien se da a la tarea de descifrar y sacarle las primeras melodías a tan majestuoso instrumento, la primera melodía interpretada con la Lira fue El cóndor Pasa, con todos los instrumentos adquiridos y el personal  entrenado a fuerza de voluntad y paciencia se da inicio al desfile de conmemoración de los 40 años de la institución el 12 de octubre de 1986, entre los principales integrantes destacados de la época se encontraban; redoblante Mayor- Adalberto Ortega, Lira- Carlos Alberto Jácome, batutero (Tambor mayor) –Edwin, bombo-Luciano Santa  y como director general Luis Carlos Cárdenas Chaves, el desfile fue todo un acontecimiento en la población y partir de entonces la banda siguió creciendo pero recogiendo fondos apunta de casetas y eventos folclóricos porque el apoyo del estado para este tipo de actividades siempre ha sido escaso.

Para los años 1987 y 1988 la banda se consolida y aparecen los primeros instructores empíricos pero que solo tenían conocimiento de redoblantes, como el conocido flocho, quien asume la dirección de la banda en compañía del profesor Luis Carlos Cárdenas durante varios años, para ese entonces se destacaban en la banda; bastoneras- Maryuris Villega, Almeida Romero y Astrid Pelufo, en las Liras Eliecer Mesa, Ivan Torres y Edgar Hernández en redoblantes Alexis Barcasnegra.

Para el año 1989 se inicia un proceso de transición en la banda, la falta de interés de los estudiantes por incorporarse a la misma, la falta de apoyo institucional y la falta de entrenadores hace que se produzca una renovación de la misma, con el panorama anterior el profesor Luis Carlos Cárdenas se da a la tarea de conseguir nuevos integrantes que estén más comprometidos con el que hacer de la banda, es aquí donde me ofrece pertenecer a la banda de guerra, a lo cual yo respondo que no, ya que a pesar de ser hermano de Alfonso Cárdenas Guitarrista de la época, quien es director hoy día de la Escuela de música Lucho Bermúdez, no tenía ni idea que era una nota musical, pero la insistencia del profesor me llevo a ponerme a estudiar la Lira, al igual que el apoyo que me brindó el profesor Cárdenas dándome su confianza,  Iván Torres me enseñó  las primeras melodías que para ese entonces sonaban en la banda; El cóndor pasa, noches de Cartagena , la Virgen I, la Virgen II entre otras, con la práctica y el estudio constante de cada uno de los instrumento de forma empírica para mitad de los años 90 me convertí en el entrenador de la banda, que para esa época dejo de ser banda de guerra y se convirtió en banda de PAZ, esto principalmente como reflejo del anhelo que tenían los pobladores del Carmen de Bolívar de que reinara la paz y cesaran los conflictos que se habían venido dando durante varios años en los montes de María, situación que se vio reflejada a finales de los años ochenta y principios de los noventa en la banda marcial, cuando la moda era querer aprender a interpretar los honores fúnebres  con las cornetas y el redoblante en espera de ser convocados para rendir homenaje a algún soldado caído en combate en los Montes de María.

Durante el periodo que estuve a cargo de la banda marcial entre el año 1990 y 1992, comenzó un proceso de modernización musical en las bandas marciales, no solo a nivel del Carmen de Bolívar (Colegio Nuestra Señora del Carmen, Colegio San Rafael e Instituto Técnico Industrial) sino a nivel de toda la Sabana de Bolívar, Sucre y Córdoba, esto principalmente influencia de las bandas marciales del interior del país, las cuales para esa época ya eran conocidas como bandas musicomarciales, debido a que su cadencia era más parecida a una orquesta que a una banda marcial, en esta época comenzamos a dejar los cinco golpes típicos del bombo para darle paso a un mayor protagonismo de las tamboras y redoblantes.
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 Fuente: Archivo personal Julio César Cárdenas Veloth,


En este periodo comienzan a aparecer nuevos protagonistas dentro de la banda de los cuales se destacan, Omel Almeida quien fue bastonero mayor (Tambor mayor) y debido a sus grandes cualidades como bailarín era apodado Chayan, Ulises molinares en las tamboras, en las cornetas Salvador, Pedro Limas, Alexis Barcasnegras y Franklin torres en redoblante.

Era tanta la pasión por los integrantes de las bandas marciales de la época, que existía el compañerismo intercolegial, se realizaban prestamos de instrumentos e integrantes para representar no al colegio, sino al Carmen de Bolívar como tal en los diferentes eventos intermunicipales a los cuales eran invitados los colegios, la cooperación más frecuente se daba con el colegio Nuestra señora del Carmen (hoy desaparecido), de sus  integrantes más destacadas para la época estaban; Manuel Camargo y Edwin Barrios.

Fruto de toda esta sinergia, emociones y pasiones se funda por primera vez en el Carmen de Bolívar una orquesta llamada Dinastía, la cual fue una hija directa de las bandas Marciales de la época.
Todo este legado de transformación es retomado a partir del año 1993 por los mismos estudiantes que integraban la banda y los cuales al igual que muchos de nosotros se habían formado de forma empírica en el arte de la música, para ese entonces la dirección de general y de disciplina radicaba en los profesores Alfredo Buelvas y Julio Buelvas, quienes se dieron a la tarea de no dejar desaparecer la banda marcial y aparecieron estudiantes talentosos para la música como José David Bayuelo, indisciplinado pero talentoso en el redoblante, se dio a la tarea de estudiar los métodos de interpretación del redoblante por parte de las bandas de la sabana de Sucre y Córdoba, logrando perfeccionar la metodología y difundirla a los demás integrantes de la banda, Edgardo Ochoa, Jairo Vélez, Carlos Cárdenas entre otros integrantes.

Del año 1993 en adelante la historia es de ustedes, de sus triunfos, de sus sueños de todo aquel quiera seguir escribiendo una nota de aporte a esta historia, esperando que esté presente también pueda ser el anaquel de la historia del mañana contada por ustedes.